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“SI VAMOS A TERCERAS ELECCIONES, LA CRISIS POLÍTICA QUE TENEMOS SE PUEDE CONVERTIR MUY RÁPIDAMENTE EN UNA CRISIS DE SISTEMA” – EL MERCURIO

“Creo que no habrá terceras elecciones (…) Cuando los ciudadanos se hacen la pregunta de ‘si en un año me hacen votar tres veces, ¿para qué sirve esto?’ estamos en una situación de dificultad que no sé cómo no ven con claridad los líderes”, señala el ex Presidente del Gobierno de España. Los populismos, los desafíos de la globalización, la crisis de los liderazgos y el panorama político chileno son parte también de las preocupaciones de este líder político, que este miércoles 28 de septiembre estará en Chile para participar en un seminario organizado por Picton y “El Mercurio”.

Con la tranquilidad de quien vive retirado de la toma de decisiones que supone ocupar un cargo público, el ex Presidente del Gobierno de España, ex líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y figura clave en el período de la transición española, Felipe González, advierte sobre el peligro que supone que una crisis política derive en “una crisis de sistema” en la que los ciudadanos lleguen a cuestionarse “¿Para qué sirve votar?”.

De visita en Chile, este 28 de septiembre González participará en el seminario “Liderazgo en tiempos de crisis”-cuyo nombre coincide con su último libro- junto al ex Presidente Sebastián Piñera, organizado por Picton, con motivo de su quinto aniversario, y el “El Mercurio”.

Si bien no quiere interferir en la actualidad política del país ibérico y evita evaluar el liderazgo de Pedro Sánchez, el actual secretario general del PSOE -el partido que él mismo comenzó a dirigir con tan solo 32 años-, González se refiere a la difícil formación de gobierno en España, pendiente desde hace nueve meses. También hace un recorrido por los temas que preocupan a América Latina, Europa y Estados Unidos. Los populismos, los desafíos de la globalización, la crisis de liderazgo dentro de las democracias representativas y el panorama político chileno, están bajo la mirada de este abogado sevillano, quien en esta entrevista llama a la “centralidad” y el “diálogo”.

-El mundo actual parece decantarse entre quienes quieren construir puentes y quienes buscan levantar muros. Todo como una reacción a la globalización. ¿Comparte esta visión?

“Es una parte de la visión y si a eso se añade que en la democracia representativa hay una crisis de gobernanza, es verdad que el mundo se está polarizando. Pero no se trata solo de un fenómeno europeo, se está produciendo también en otros países con menos nivel de bienestar porque la globalización tiende a homogeneizar y hay una cierta afirmación defensiva que reacciona a esto”.

-En ese contexto de crisis, ¿qué características debe reunir un líder político para ejercer sus funciones al servicio de la sociedad y de cuáles debe alejarse para no crearles más problemas?

“El líder tiene que tener un proyecto comprometido y poco mercenario para la realidad sobre la que proyecta su liderazgo. Mientras más mercenario sea menos credibilidad tiene, pero los proyectos políticos de liderazgo a veces van a contracorriente. Ahora estamos viviendo en una sociedad ‘in-mediática’ en la que se produce una especie de carrera detrás del estado de ánimo”.

“Además un líder serio tiene que hacerse cargo del estado de ánimo de la sociedad, algo infrecuente, para cambiarlo si es malo o para mejorarlo si es bueno, y no debe cambiar de opinión a cada momento, ni quedarse extraordinariamente exaltado por un éxito ni completamente deprimido por un fracaso”.

-En ese sentido, ¿cree que faltan líderes políticos con esta mirada, con proyectos a mediano y largo plazo alejados de los cambios diarios según los requerimientos de la audiencia?

“Parece obvio en esta sociedad en la que estamos viviendo. Pero lo podemos ver en cualquier lugar del mundo. En la mayor parte de las sociedades democráticas tenemos ese problema. El Brexit en Gran Bretaña es un ejemplo. Es evidente que era una iniciativa extemporánea que revela una falta de asunción de responsabilidades por parte nada menos que del ex primer ministro David Cameron, sometiendo a la gente a una votación que no les era necesaria”.

“La sociedad chilena es una de las más estables, pero también empieza a notarse una desafección”

-¿Cree que los líderes políticos, tanto en España como en Chile, están a la altura de las circunstancias?

“La crisis de gobernanza está en todas partes, con distintos niveles. La sociedad chilena es una de las más estables, pero también empieza a notarse una desafección que puede reflejarse en las elecciones municipales”.

“El conjunto de nuestras sociedades debería recuperar el espíritu de diálogo, que se ha debilitado, para conocer el razonamiento del otro y construir decisiones que tengan no solo un apoyo amplio, sino que sean más duraderas en el tiempo”.

-Y en este panorama de crisis global, ¿cómo se inserta la situación de España, cuyos líderes políticos no son capaces de formar Gobierno? ¿Está el país abocado a unas terceras elecciones?

“Creo que no habrá terceras elecciones. Sobre España me preguntan más con asombro que con preocupación porque tiene un factor curiosamente de seguridad, ya que no es un país que cuestiona como otros la pertenencia a Europa ni la pertenencia al euro”.

“Le diré solo lo que me preocupa. Si vamos a terceras elecciones, la crisis política que tenemos y que es inevitable se puede convertir muy rápidamente en una crisis de sistema y cuando hay una crisis de sistema es cuando los ciudadanos se hacen la pregunta de ‘Si en un año me hacen votar tres veces, ¿para qué sirve esto?’ y cuando se pregunten eso estamos en una situación de dificultad que no sé cómo no ven con claridad los líderes”.

-¿Lleva esa desafección hacia la política al avance de los populismos? ¿Por qué levantan cabeza a ambos lados del Atlántico?

“El populismo avanza en todas partes. En Estados Unidos, por ejemplo, aunque se dice que Trump no va a ganar, a mi juicio ya ganó porque ya fracturó a la sociedad americana por unas líneas divisorias verdaderamente preocupantes en un país de inmigrantes”.

“Cuando desaparece el espacio del diálogo y las posiciones se van a los extremos, la centralidad, que es la base de la gobernanza de la democracia representativa, se debilita”.

“Estamos viendo una crisis de centralidad en muchos países, mientras ganan espacio los discursos demagógicos populistas, se puede disfrazar de formas diferentes, da igual el signo que sean. Se suele decir que lo peligroso es el populismo de izquierdas, pero la verdad es que este solo tiene un elemento más peligroso que él mismo que es el populismo de derechas, si no véase Francia o Estados Unidos”.

“Hay que recomponer un espacio de centralidad para que las reformas y no las rupturas sean el método para avanzar y mejorar en nuestra sociedad”.

Candidaturas de Lagos y Piñera: “Entiendo que alguna gente dé un paso al frente cuando hay una situación de más o menos crisis”

-¿Cómo valora las posibles candidaturas de Ricardo Lagos y Sebastián Piñera? ¿Cree que es beneficioso para Chile o sería mejor apostar por una regeneración? ¿Son para usted verdaderos líderes políticos?

“No soy objetivo. Tengo una larguísima amistad con Lagos, aunque también la tengo con Piñera. El problema no es de edad, de hecho, estamos viendo un fenómeno peculiar, que es cómo se reintegran a la política viejos políticos. Yo nunca tendría esa tentación, pero entiendo que alguna gente dé un paso al frente cuando hay una situación de más o menos crisis, cuando se cree que se pierde la perspectiva de país. De todas formas, en Chile es muy prematuro ver cómo se van a decantar las candidaturas”.

-¿Y en el caso de la Presidenta Michelle Bachelet? Ganó con más de un 60% y hoy tiene bajo el 20% de aprobación. ¿Cómo se puede liderar con esta caída y con tan baja aprobación?

“Creo que hay un proceso de desgaste en el ejercicio de poder que es muy actual donde los apoyos son descendentes y se fragilizan mucho. Pero hay pocas acepciones, solo hay que recorrer esa situación en toda América Latina, donde después de dos o tres años de Gobierno no hay algún liderazgo que supere esos límites y eso se nota también en una personalidad como la de Michelle Bachelet”.

-¿Cuáles son las reformas más urgentes que debe hacer Chile según su criterio? ¿Cree que las reformas que se discuten actualmente en el país le conducen hacia un modelo más ligado a Venezuela o países europeos con un Estado de Bienestar desarrollado?

“Chile tiene un debate muy interesante sobre la formación; sobre el modelo económico que afecta a la globalización en su conjunto, sobre la desigualdad en la redistribución del ingreso, y tiene un debate interesantísimo sobre el sistema de pensiones que varió sustancialmente hace 30 años y que hoy muestra sus carencias… Pero si hablo de esos debates, estoy hablando de debates que se pueden atribuir a España y se pueden atribuir a otro país”.

“Pero en Chile yo nunca había observado lo que he observado ahora. Se ha tensionado mucho la relación política, el diálogo es menos fluido. Es más, por primera vez noto que hay una aceleración de lo que podríamos llamar desafección respecto de la política representativa y por eso hay temor a la poca participación en las elecciones municipales”.

-Europa, dice usted, pese a ser la región del mundo donde se vive mejor en términos relativos, denota un estado de ánimo pesimista. En ciertos países de América Latina que han mejorado muchísimo su condición económica y social, ocurre una percepción masiva muy similar. ¿Hasta que punto pueden sostenerse por mucho más tiempo estas dos realidades tan encontradas?

“La comparación no se sostiene. En el caso europeo, que sin duda es todavía la región del mundo en términos relativos con mayor grado de bienestar a pesar de los errores, hay otros problemas muy serios. En la crisis europea, la parte económica está entrando en una senda parecida a la japonesa, con falta de crecimiento, de impulso (…) Pero se mezclan otros elementos como la cuestión demográfica. Una de las grandes paradojas de Europa es el temor a los flujos migratorios cuando se sabe que de aquí a 2050 le harán falta 20 o 25 millones de inmigrantes”.

“Europa es una sociedad envejecida y de crecimiento lento y si a eso le añades el Brexit que tiene más pinta de convertirse en un contagio que una vacuna… Y América Latina no está en esa situación. Aunque pasa por un momento de ajuste, con muchas dificultades, tiene un potencial de crecimiento tremendo. Si corrigen algunos de los problemas que ha habido en la época de bonanza, su senda de crecimiento es muy fuerte. Tiene mucha más proyección de futuro que Europa, que parece declinar”.

“Hay que recomponer un espacio de centralidad para que las reformas y no las rupturas sean el método para avanzar y mejorar en nuestra sociedad”.Elecciones en Chile: “No soy objetivo. Tengo una larguísima amistad con Lagos, aunque también la tengo con Piñera”.

“En Chile yo nunca había observado lo que he observado ahora. Se ha tensionado mucho la relación política, el diálogo es menos fluido”.

Baja en aprobación de Bachelet:

“Hay un proceso de desgaste en el ejercicio de poder que es muy actual donde los apoyos son descendentes, pero hay pocas acepciones”.

 

Liderazgo:

“Un líder serio tiene que hacerse cargo del estado de ánimo de la sociedad (…) y no debe cambiar de opinión a cada momento ni quedarse extraordinariamente exaltado por un éxito ni completamente deprimido por un fracaso”.

 

Populismos:

“Cuando desaparece el espacio del diálogo y las posiciones se van a los extremos, la centralidad, que es la base de la gobernanza de la democracia representativa, se debilita”.

 

Unión Europea:

“El Brexit tiene más pinta de convertirse en un contagio para Europa que en una vacuna”.

Situación de Lula: “Parece que la intención de fondo es eliminarlo como candidato electoral”

-¿A qué se debe su fuerte implicación en la política de Venezuela? ¿Teme que pueda replicarse el modelo venezolano en Europa, con la llegada de partidos emergentes como Syriza en Grecia o Podemos en España?

“No digo que no haya habido influencia recíproca, pero ni siquiera se me ha ocurrido compararlo. Lo que pasa en Venezuela es muy venezolano. Si mira a Grecia, Syriza ha aceptado las reglas del juego de la UE, incluso hasta límites que yo creo que deberían haber sido más resistenciales. Creo que la UE no lo ha hecho bien en general, pero no lo ha hecho bien con Grecia”.

“En Venezuela hay una mayoría parlamentaria de la oposición que está totalmente anulada por un Tribunal Supremo completamente manipulado y al servicio del gobierno… Es un problema radicalmente distinto. En ninguna de nuestras realidades ocurre eso, aunque pasan otros fenómenos, como Marine Le Pen en Francia o la formación CUP en España”.

“Venezuela tampoco es comparable en ningún parámetro con lo que está ocurriendo en otros países de América Latina. Hay una crisis política profunda en Brasil, es evidente, y ha habido una elección y una alternancia de poder en Argentina, pero con frecuencia se trata de hacer comparaciones simplistas”.

-¿Cuánto debilita que liderazgos de la socialdemocracia -como el de Lula da Silva o como el suyo- estén o hayan estado vinculados a casos de corrupción?

“No me siento en absoluto aludido, jamás he estado vinculado. Pero en el caso de Lula, creo que se han extralimitado algunos de los funcionamientos del aparato judicial. Ocurre un poco lo contrario a lo que está pasando en Venezuela”.

“Hay una especie de desviación al gobierno de los jueces, con un proceso que se repite muchas veces y que hay que evitar: primero se judicializa la política y después se politiza la justicia. Hay alegaciones contra él, pero parece que la intención de fondo es eliminarlo como candidato electoral a las próximas elecciones presidenciales”.

“Existe una desigualdad creciente en la distribución del ingreso, y eso hace que el modelo sea agudamente insostenible y haya que corregirlo”

-Usted ha advertido la necesidad de hacer más solidaria la ya irreversible globalización. ¿Nos podría dar algunos ejemplos de políticas públicas europeas que contribuyan a este propósito?

“En contra de lo que se decía al principio, la globalización ha favorecido un cambio en las relaciones de poder económico y de desarrollo a nivel mundial. Es obvio que se ha trasladado una parte del crecimiento del Occidente desarrollado al Oriente y del Norte desarrollado al Sur”.

“Pero lo que se olvidó es que, en el modelo de crecimiento, y mucho más en el de ajuste cuando hay que hacerlo, existe una desigualdad creciente en la distribución del ingreso, y eso hace que el modelo sea agudamente insostenible y haya que corregirlo”.

“El modelo de economía social de mercado fue la gran aportación europea a lo que ha sido un desarrollo con inclusión y políticas sociales de redistribución que son políticas públicas. Pero si los elementos de redistribución no se corrigen harán a las sociedades más tensas, más injustas y menos sostenibles”.

“De América Latina, Europa puede aprender cómo afrontar una crisis financiera, donde los latinoamericanos en los 80 y 90 hicieron varios magíster. América Latina no puede ceder en el esfuerzo de igualar oportunidades, eliminar pobreza, incrementar la cohesión social, incluso en momentos de crisis, y Europa no puede ser una economía sin sentido social”.

-Con todo lo indispensable que es en la economía moderna la “flexiseguridad” del mercado del trabajo, la evidencia muestra en nuestros países una mayor rigidez de la legislación laboral. ¿Cómo se puede hacer atractiva ante los votantes la “flexiseguridad”, tan necesaria como se ve para estimular el dinamismo y el crecimiento en los mercados del trabajo?

“Es atractiva en los países donde se practica en serio, el problema es que se abusa del concepto. Es atractiva en Dinamarca, por ejemplo, donde el desempleo es casi de ajuste, la protección se mantiene y ha aumentado un factor importante: la responsabilidad personal en la decisión”.

“Es un modelo que hay que estudiar con seriedad, porque es un modelo que protege, responsabiliza a la gente y, además, lucha con mucha eficiencia contra el desempleo”.