Visitó Santiago para el seminario organizado por Picton y «El Mercurio»:
Ex primer ministro Boris Johnson llama a la centroderecha a defender una propuesta de futuro para Chile.
Recordó la convicción de Churchill para combatir el nazismo, dijo que Chile irá por el camino correcto si sigue abriendo su economía y que la lucha esencial hoy es la de las democracias liberales contra las autocracias.
Para Boris Johnson -el ex primer ministro británico que llamó la atención del mundo por su cabello rubio electrizado, más parecido al de un rockero que al de un político; por su discurso provocador y a ratos mordaz y por su férrea defensa del Brexit-, la figura de Winston Churchill es señera.
«Es un genio total», dice en su libro «El factor Churchill» y describe así al ex primer ministro británico que combatió sin ambages a Adolf Hitler y fue un temprano crítico del régimen soviético: «Era divertido, irreverente y políticamente incorrecto».
Algo de eso pareciera querer emular también Johnson cuando toma decisiones, hace sus intervenciones públicas o se sacude el pelo en los salones. De hecho, esa irreverencia se plasmó ayer en sus discursos ante un atestado salón de eventos del Hotel Ritz-Carlton al mediodía y luego por la tarde en los jardines de este diario, para el seminario organizado por Picton y «El Mercurio».
En algún momento, en ambas conferencias, gritó “¡Viva la libertad, carajo!», generando risas en los asistentes. Claro que más allá del gesto histriónico, quiso relevar con ello algo serio: que las democracias deben luchar frontalmente contra las autocracias.
Lo presentaron el director de «El Mercurio”, Carlos Schaerer, y los socios fundadores de Picton, José Miguel Ureta y Matías Eguiguren.
El primero recordó la defensa que ha hecho Johnson del Brexit, quien dijo en entrevista a este diario que hoy el Reino Unido es uno de los principales receptores de inversión extranjera frente a cualquier país europeo y también uno de los líderes exportadores de servicios financieros en el mundo. Asimismo, se rememoró que el ex primer ministro logró la mayor victoria del Partido Conservador en 40 años desde Margaret Thatcher y se resaltó su condena a la invasión rusa en Ucrania.
Por su parte, Ureta planteó que la visita de Johnson coincidió con dos aniversarios que no traen sentimientos alegres. El 7 de octubre, cuando se dio el ataque de Hamas a Israel, lo que afectó gravemente el escenario geopolítico internacional. Y, en Chile, los cinco años del estallido, recalcando que significó un serio deterioro para la seguridad del país y que las personas no quieren refundaciones y pugnan por mayor crecimiento y menos delincuencia. Algo similar hizo Eguiguren más tarde, al señalar que Chile vivió una amenaza a su democracia el 18 de octubre y relevó la importancia de tomar decisiones con convicción para defenderla, como destaca Johnson en su obra sobre Churchill.
Antes de que hablara Johnson, se realizó un homenaje póstumo a Sebastián Piñera, quien, aseguró Ureta, logró dar una salida democrática a la crisis del 18-0.
Boris Johnson se puso de pie en su primera intervenci6n y partió su discurso recordando la figura del exmandatario chileno, a quien calificó de «colega y amigo».
Luego dijo que volando hacia Chile pensó, al pasar por los Andes, en la película que aborda la tragedia del equipo de rugby uruguayo que cayó en las montañas.
Aseguró que hay quienes piensan que el mundo va a estrellarse también y que las democracias capitalistas y liberales en el mundo están atrapadas en un conflicto permanente con las autocracias.
Pues bien, Johnson dijo que pese a las turbulencias, hay que ser optimistas y defender las ideas. «No vamos a chocar contra las montañas, amigos míos», remarcó.
«Debemos tener confianza en nuestras ideas, nuestros valores y nuestras creencias políticas, y debemos demostrar al mundo que estamos dispuestos a defenderlas, incluso en estos tiempos turbulentos», aseveró.
Puso como ejemplo a Ucrania y dijo que ese pueblo lucha hoy por la libertad ante la invasión rusa. «Ese conflicto, en cierto modo, resume la lucha entre las democracias y las autocracias», agregó.
Luego, en su estilo, dijo que la diferencia entre Rusia y Ucrania es que la primera está liderada por un ex-KGB que elimina a sus oponentes, mientras la segunda es gobernada por alguien que en su momento fue la voz en la película del oso Paddington en su versión ucraniana y que persuadió alas personas genuinamente para que votaran por él, aludiendo al pasado de actor de Volodomir Zelenski.
Abordó también las elecciones en Estados Unidos y dijo «no creo que Donald Trump quiera comenzar su próxima presidencia con uns victoria para Putin y una humillación total para la OTAN y Occidente».
Johnson dialogó con el columnista de «El Mercurio» y exembajador de Chile en Reino Unido, David Gallagher.
Durante la conversaci6n, Gallagher le preguntó por la centroderecha en Chile, que en ocasiones ha estado marcada por distintas pugnas internas.
Johnson respondió que es preciso gobernar desde la centro derecha, pero extendiéndose a otros grupos sociales. Y enfatizó en que los partidos que ganan elecciones son los que ofrecen un proyecto de futuro. «Hay que tener un plan”, agregó en voz alta.
También le consultó por los problemas de seguridad que hoy percibe la ciudadanía. A lo que el británico, igual de enfático, contestó que todo votante, de izquierda o derecha, quiere «estar seguro en las calles» y desea «orden». Dio el ejemplo de la migración y dijo que no es que la mayoría de la gente rechace a los extranjeros, lo que quieren es «orden» en la política migratoria.
Por la tarde, en “El Mercurio” también ante un masivo público, dialogó con el abogado, columnista de «El Mercurio» y exministro Gerardo Varela.
Johnson destacó la libertad de expresión, la libertad económica y la democracia como condiciones clave para la prosperidad colectiva. También señaló que Chile va por el camino correcto abriendo su economía. Luego, consultado por el Brexit, puso acento en que fueron los británicos los que aprobaron la salida de la Unión Europea y que eso redundó en múltiples mejoras económicas para la población, pese a lo que dicen sus enemigos.
Varela le preguntó también respecto de su admiración por Churchill y la capacidad oratoria que destaca en sus libros.
Johnson se explayó sobre el líder que fue clave durante la Segunda Guerra Mundial. Primero dijo que siempre tuvo la convicción de combatir el nazismo y, pese a la opinión de otros líderes, nunca cedió a negociar con Hitler.
De su oratoria aseveró que tenía un estilo «epigramático» y que sus discursos fueron esenciales en momentos en que tuvo que ser persuasivo en episodios dramáticos de la guerra.
En otro pasaje de la conversación, Johnson recordó, de paso, una anécdota personal, señalando que el lideró la academia de debates humorísticos en Balliol College, en Londres, donde también estaba presente el escritor y académico de la U. de Chile Miguel Orellana.
Finalmente, recibió un poncho de Vicuña de regalo, el que no dudó en calzarse de una vez. Y fiel a su estilo relajado y desenfadado -su biografía se titula «Unleashed» o «Desatado»-, se tomó fotografías con quien quiso solicitárselas y firmó, con letra desordenada, ejemplares de sus libros.
Visitó Santiago para el seminario organizado por Picton y «El Mercurio»:
Ex primer ministro Boris Johnson llama a la centroderecha a defender una propuesta de futuro para Chile.
Recordó la convicción de Churchill para combatir el nazismo, dijo que Chile irá por el camino correcto si sigue abriendo su economía y que la lucha esencial hoy es la de las democracias liberales contra las autocracias.
Para Boris Johnson -el ex primer ministro británico que llamó la atención del mundo por su cabello rubio electrizado, más parecido al de un rockero que al de un político; por su discurso provocador y a ratos mordaz y por su férrea defensa del Brexit-, la figura de Winston Churchill es señera.
«Es un genio total», dice en su libro «El factor Churchill» y describe así al ex primer ministro británico que combatió sin ambages a Adolf Hitler y fue un temprano crítico del régimen soviético: «Era divertido, irreverente y políticamente incorrecto».
Algo de eso pareciera querer emular también Johnson cuando toma decisiones, hace sus intervenciones públicas o se sacude el pelo en los salones. De hecho, esa irreverencia se plasmó ayer en sus discursos ante un atestado salón de eventos del Hotel Ritz-Carlton al mediodía y luego por la tarde en los jardines de este diario, para el seminario organizado por Picton y «El Mercurio».
En algún momento, en ambas conferencias, gritó “¡Viva la libertad, carajo!», generando risas en los asistentes. Claro que más allá del gesto histriónico, quiso relevar con ello algo serio: que las democracias deben luchar frontalmente contra las autocracias.
Lo presentaron el director de «El Mercurio”, Carlos Schaerer, y los socios fundadores de Picton, José Miguel Ureta y Matías Eguiguren.
El primero recordó la defensa que ha hecho Johnson del Brexit, quien dijo en entrevista a este diario que hoy el Reino Unido es uno de los principales receptores de inversión extranjera frente a cualquier país europeo y también uno de los líderes exportadores de servicios financieros en el mundo. Asimismo, se rememoró que el ex primer ministro logró la mayor victoria del Partido Conservador en 40 años desde Margaret Thatcher y se resaltó su condena a la invasión rusa en Ucrania.
Por su parte, Ureta planteó que la visita de Johnson coincidió con dos aniversarios que no traen sentimientos alegres. El 7 de octubre, cuando se dio el ataque de Hamas a Israel, lo que afectó gravemente el escenario geopolítico internacional. Y, en Chile, los cinco años del estallido, recalcando que significó un serio deterioro para la seguridad del país y que las personas no quieren refundaciones y pugnan por mayor crecimiento y menos delincuencia. Algo similar hizo Eguiguren más tarde, al señalar que Chile vivió una amenaza a su democracia el 18 de octubre y relevó la importancia de tomar decisiones con convicción para defenderla, como destaca Johnson en su obra sobre Churchill.
Antes de que hablara Johnson, se realizó un homenaje póstumo a Sebastián Piñera, quien, aseguró Ureta, logró dar una salida democrática a la crisis del 18-0.
Boris Johnson se puso de pie en su primera intervenci6n y partió su discurso recordando la figura del exmandatario chileno, a quien calificó de «colega y amigo».
Luego dijo que volando hacia Chile pensó, al pasar por los Andes, en la película que aborda la tragedia del equipo de rugby uruguayo que cayó en las montañas.
Aseguró que hay quienes piensan que el mundo va a estrellarse también y que las democracias capitalistas y liberales en el mundo están atrapadas en un conflicto permanente con las autocracias.
Pues bien, Johnson dijo que pese a las turbulencias, hay que ser optimistas y defender las ideas. «No vamos a chocar contra las montañas, amigos míos», remarcó.
«Debemos tener confianza en nuestras ideas, nuestros valores y nuestras creencias políticas, y debemos demostrar al mundo que estamos dispuestos a defenderlas, incluso en estos tiempos turbulentos», aseveró.
Puso como ejemplo a Ucrania y dijo que ese pueblo lucha hoy por la libertad ante la invasión rusa. «Ese conflicto, en cierto modo, resume la lucha entre las democracias y las autocracias», agregó.
Luego, en su estilo, dijo que la diferencia entre Rusia y Ucrania es que la primera está liderada por un ex-KGB que elimina a sus oponentes, mientras la segunda es gobernada por alguien que en su momento fue la voz en la película del oso Paddington en su versión ucraniana y que persuadió alas personas genuinamente para que votaran por él, aludiendo al pasado de actor de Volodomir Zelenski.
Abordó también las elecciones en Estados Unidos y dijo «no creo que Donald Trump quiera comenzar su próxima presidencia con uns victoria para Putin y una humillación total para la OTAN y Occidente».
Johnson dialogó con el columnista de «El Mercurio» y exembajador de Chile en Reino Unido, David Gallagher.
Durante la conversaci6n, Gallagher le preguntó por la centroderecha en Chile, que en ocasiones ha estado marcada por distintas pugnas internas.
Johnson respondió que es preciso gobernar desde la centro derecha, pero extendiéndose a otros grupos sociales. Y enfatizó en que los partidos que ganan elecciones son los que ofrecen un proyecto de futuro. «Hay que tener un plan”, agregó en voz alta.
También le consultó por los problemas de seguridad que hoy percibe la ciudadanía. A lo que el británico, igual de enfático, contestó que todo votante, de izquierda o derecha, quiere «estar seguro en las calles» y desea «orden». Dio el ejemplo de la migración y dijo que no es que la mayoría de la gente rechace a los extranjeros, lo que quieren es «orden» en la política migratoria.
Por la tarde, en “El Mercurio” también ante un masivo público, dialogó con el abogado, columnista de «El Mercurio» y exministro Gerardo Varela.
Johnson destacó la libertad de expresión, la libertad económica y la democracia como condiciones clave para la prosperidad colectiva. También señaló que Chile va por el camino correcto abriendo su economía. Luego, consultado por el Brexit, puso acento en que fueron los británicos los que aprobaron la salida de la Unión Europea y que eso redundó en múltiples mejoras económicas para la población, pese a lo que dicen sus enemigos.
Varela le preguntó también respecto de su admiración por Churchill y la capacidad oratoria que destaca en sus libros.
Johnson se explayó sobre el líder que fue clave durante la Segunda Guerra Mundial. Primero dijo que siempre tuvo la convicción de combatir el nazismo y, pese a la opinión de otros líderes, nunca cedió a negociar con Hitler.
De su oratoria aseveró que tenía un estilo «epigramático» y que sus discursos fueron esenciales en momentos en que tuvo que ser persuasivo en episodios dramáticos de la guerra.
En otro pasaje de la conversación, Johnson recordó, de paso, una anécdota personal, señalando que el lideró la academia de debates humorísticos en Balliol College, en Londres, donde también estaba presente el escritor y académico de la U. de Chile Miguel Orellana.
Finalmente, recibió un poncho de Vicuña de regalo, el que no dudó en calzarse de una vez. Y fiel a su estilo relajado y desenfadado -su biografía se titula «Unleashed» o «Desatado»-, se tomó fotografías con quien quiso solicitárselas y firmó, con letra desordenada, ejemplares de sus libros.